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Maremoto en Tenerife, y otras chapuzas lingüisticas

Con más frecuencia de la deseada hacen aparición en las redes sociales (principalmente Facebook y Whatsapp) falsas informaciones, bulos (‘noticia falsa propalada con algún fin – si, ‘propalar, de propalare) con un fin que aún no llego a entender. El caso es que éste pasado domingo tenía lugar el enésimo capítulo de ésta historia, con la isla de Tenerife como protagonista. 

La misiva – creada a través de una web que tiene como único fin precisamente diseñar bromas con apariencia de noticias fidedignas – rezaba lo siguiente:

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He visto innumerables – y gravísimos – errores de redacción en diarios editados en las islas y fuera de ellas (aún recuerdo aquel ‘consoladores aéreos’ que publicó El País con motivo del cierre del espacio aéreo en 2010) pero ésto me parece demasiado erróneo incluso para lo que he visto. Comencemos a analizar gramaticalmente la noticia.

“A nuestras redacciones”: Es común emplear ésta expresión para referir el hecho de que una comunicación llegue a la redacción del periódico, pero siempre en singular: “a nuestra redacción”.

“De un maremoto o pequeño tsunami”: Aquí deduzco que el autor de la noticia añade “o tsunami” a modo de aclaración de lo que es un es un maremoto. Craso error. Aunque suela usarse como sinónimo, ambos términos no lo son. Según nos aclara la Fundéu (Fundación del Español Urgente), la palabra maremoto hace referencia a un movimiento sísmico que tiene su epicentro en el mar; por el contrario, un tsunami es una ola gigante producida por un maremoto (o la erupción de un volcán). 

“La Ciudad del Puerto de la Cruz”: En ningún caso, salvo que se trate de inicio de oración o que forme parte de un nombre propio se pondrá el artículo femenino singular “la” con mayúscula inicial. Lo mismo sucede con “Ciudad”.

“[…] están siendo avisados de tan terrible suseso [sic]”: Al margen de la extraña redacción de la frase, que queda descolgada del resto – siendo más adecuado el uso de una subordinada tipo “el Puerto de la Cruz cuyos vecinos están siendo avisados del hecho” -, es algo básico de los textos periodísticos la objetividad (cada vez más relativa) por lo que un adjetivo como “terrible” no encontrarán o no deberían encontrar. ¿Que decir de “suseso”?

“Concretamente varios tan conocidos como Punta Brava ya empiezan a desalojar viviendas […]”: Hay un truco muy eficaz que se enseñaron cuando aprendía lengua española para saber dónde colocar comas; leer el texto sin quedarte sin aire, si lo hacías era porque habías olvidado alguna. En éste caso, después de concretamente necesitamos una coma. Quedando “Concretamente, barrios tan conocidos como Punta Brava […]”.

Por otra parte, y por muy extendido que sea su uso de forma coloquial, un barrio no puede desalojar las viviendas, así que considero que lo correcto sería algo así como “Concretamente, en barrios tan conocidos como el de Punta Brava ya se ha empezado a desalojar viviendas” o, de forma algo forzada un “Concretamente, en barrios tan conocidos como Punta Brava ya empiezan a desalojar viviendas”.

“Cruz Roja y Bomberos”: Tenemos graves problemas con las mayúsculas iniciales – entiéndase como un plural de cortesía – ya que no es ésta la única publicación en la que se comete un error de éste tipo, y es que salvo que se refiere a un cuerpo de bomberos concreto, lo adecuado es “Cruz Roja y bomberos”

“Las olas ya empiezan alcanzar más de los 15 metros de altura”: Realmente, ésta frase no está tan mal, el problema es la forma en que se han ordenado las palabras, creando un absoluto sinsentido. “Las olas alcanzan ya más de 15 metros de altura” sería una construcción al menos creíble. 

En cualquier caso, y obviando lo coloquial que en líneas generales ha sido redactada la supuesta noticia y sus errores gramaticales, lo realmente grave es el hecho de que en éste momento se haya compartido nada menos que 28.786 veces en Facebook. ¿Pero, de verdad, nos creemos todo lo que nos dicen? 

No es una cuestión de formación académica, sencillamente lo es de raciocinio. De aplicar la lógica y darse cuenta de que, de tratarse de un hecho tan grave como el que se nos enuncia, las autoridades ya habrían emitido un anuncio oficial a través de sus redes (si, el 112 ya sabemos que no es muy dado a dar información, pero en una situación así seguramente lo haría), o al menos se comentaría en otros medios. 

Nos queda aún mucho por aprender.

El día dura 46 horas para el pez ciego de Somalia

pezciego

Un nuevo estudio revela que el Phreatichthys andruzziiun pez ciego de Somalia (África), posee un reloj circadiano que se rige por un periodo extremadamente largo (hasta 47 horas), y que se acelera con el aumento de la temperatura. “Queríamos saber si los peces ciegos, que viven en un ambiente donde no hay ciclo de día y noche, mantienen todavía un reloj circadiano que puede ser regulado por la luz”, declara a SINC Nicholas Foulke, investigador de la Universidad de Ferrara (Italia) y coautor de un estudio que publica la revista PLoS Biology.

El reloj circadiano es un mecanismo de tiempo fisiológico que permite a los organismos prever y adaptarse al ciclo de día y noche. El equipo de investigadores de la Universidad de Ferrara estudió a una especie concreta de pez cavernícola, el Phreatichthys andruzzii, que ha vivido aislado durante dos millones de años bajo el desierto de Somalia, para conocer cómo ha evolucionado durante millones de años en entornos bajo tierra.


El punto de partida de los científicos fue comparar el reloj circadiano de este pez ciego con el de un pez ‘normal’, el pez cebra. Estudiaron la actividad locomotora y la expresión de genes reloj en ambas especies cuando se les exponía a un ciclo de luz-oscuridad. “Mientras que para el pez cebra obtuvieron un sólido reloj circadiano sincronizado con el ciclo de luz, en el pez cavernario no se detectó la misma coincidencia”, apuntan los expertos.


Sin embargo, en otro estudio comparativo donde ambos peces estaban expuestos a una señal de tiempo basada en una alimentación regular, tanto el pez cebra como el pez cavernario demostraron sincronía en su reloj circadiano. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el pez cavernario seguía teniendo un reloj que se podía regular por el patrón de alimentación, pero no por el de luz. “Esto es extremadamente raro para los relojes circadianos en plantas naturales y animales”, subraya Foulke. Asimismo, con un estudio más detallado demostraron que el pez ciego se rige por un periodo anormalmente largo. Lo más sorprendente es que la ausencia de reajuste con la luz no se debe a la falta de ojos, sino a mutaciones de dos opsinas –moléculas responsables de las reacciones celulares iniciales involucradas en la percepción de la luz– que hacen que los relojes de la mayoría de los tejidos no reaccionen a las señales lumínicas.Las opsinas son parientes cercanas de las moléculas que están presentes en nuestras retinas y que nos permiten percibir distintos colores y formar una imagen. 


“El reloj circadiano de este pez funciona a un ritmo muy largo (47 horas) en comparación con el ritmo de aproximadamente 24 horas que se encuentra en un reloj circadiano normal”, afirma Foulke y añade que “además, hemos observado que el ritmo del reloj se acelera a medida que aumenta la temperatura. Esto no es lo usual. Normalmente, el reloj se adapta para que se ejecute a la misma velocidad en un rango normal de temperaturas. Todas la evidencias apuntan a que este pez de las cavernas está perdiendo su reloj”.


Según Foulke, este artículo es de gran importancia porque supone una “nueva y fascinante” reflexión sobre cómo la evolución en oscuridad constante afecta a la fisiología animal y porque es “la primera prueba genética de la identificación de los fotorreceptores ampliamente expresados en peces”. Este estudio crea el marco para un entendimiento más completo de cómo responden los relojes circadianos a su entorno. 


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