Religión

Servicio de guaguas al Cementerio de San Lázaro en Todos los Santos

Con motivo de la celebración del Día de Todos los Santos, el próximo martes 1 de noviembre GLOBAL Salcai Utinsa, empresa concesionaria del servicio de transporte interurbano en Gran Canaria ha previsto un servicio especial de guaguas desde y hasta el Cementerio de San Lázaro, en el barrio de Siete Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria.

De forma, la línea 316 (San Telmo – Cementerio de San Lázaro) que habitualmente opera los domingos realizará diversas expediciones especiales:

San Telmo – C. San Lázaro

Salidas desde las 07:40 hasta las 14:10 cada media hora (HH:10 y HH:40, respectivamente)

C. San Lázaro – San Telmo

Salidas desde las 08:05 a las 14:35 cada media hora (HH:05 y HH:35, respectivamente)

Las guaguas de la línea 316, con cabecera en el andén 22 de la Estación de San Telmo, realizarán parada en Subida de Mata, Las Rehoyas, Cruz de Piedra, Centro Comercial La Ballena, La Paterna, Cruce de Los Tarahales, Los Tarahales, Colegio Arenas y finalizando en el Cementerio.

A la vuelta, parada en Colegio Arenas, Recta de los Tarahales, Cruce de los Tarahales, La Paterna, Centro Comercial La Ballena, Cruce de Cruz de Piedra, Las Rehoyas, Bajada de Mata, Buenos Aires y San Telmo.

 SERVICIO DE GUAGUAS MUNICIPALES

Por su parte, la empresa municipal de transportes de Las Palmas de Gran Canaria, Guaguas Municipales, ha previsto también un dispositivo especial para acercar a los ciudadanos hasta el camposanto. Así, las líneas 26 (Santa Catalina – Siete Palmas – Campus Universitario), 44 (Santa Catalina – Isla Perdida), 45 (Santa Catalina – Hoya Andrea) 91 (Teatro – Tamaraceite) ampliarán su itinerario para realizar una parada especial en la puerta del cementerio. En el caso de las primeras, tras realizar la parada de Hoya de la Gallina continuarán hasta San Lázaro; la 91 lo hará después de realizar la parada correspondiente en la Avenida Pintor Felo Monzón. 

Éste servicio especial, que se identificará en el letrero de las guaguas con la leyenda ‘Cementerio San Lázaro’, operará el viernes 28 entre las 15:00 y las 18:00 horas; el sábado 29 y domingo 30 entre las 09:00 y las 18:00; el lunes 31 y martes 1 entre las 09:00 y las 19:00 horas.

Dolor y luto por la cadena de atentados simultáneos en París

«Nuestra ciudad de París, nuestro país, fueron golpeados ayer por la noche de manera particularmente salvaje e intensa», dijo por su parte el arzobispo de París, el cardenal André Vingt-Trois, en una nota publicada esta mañana. «Después de los ataques del enero pasado, después del atentado de esta semana en Beirut y muchos otros durante los últimos meses, sobre todo en Nigeria y en otros países africanos, nuestro país conoce nuevamente el dolor del luto y debe afrontar la barbarie propagada por estos grupos fanáticos. Esta mañana rezo e invito a los católicos de París a rezar por quienes fueron asesinados ayer y por sus familias, por los heridos y por sus seres queridos, así como por quienes se activaron para socorrerlos, por las fuerzas del orden sometidas a una tensión enorme, por nuestros gobernantes y por nuestro país, para que juntos permanezcamos en la unidad y en la paz de los corazones».

El cardenal parisino también invitó a todos los fieles de la ciudad a seguir «estrictamente las medidas de prudencia emitidas por las autoridades públicas. Les pido hacer de este día y del día de mañana, domingo, días de luto y de oración».  Y también anunció que «mañana por la tarde, a las 18.30, presidiré la misa en Notre-Dame en París, dedicada a las víctimas de esta noche, a sus seres queridos y a nuestro país. La campana de la catedral sonará a las 18.15. La televisión católica Kto transmitirá la misa, permitiendo que participen en ella todos los que lo deseen. Frente a esta violencia de los hombres —concluyó el cardenal arzobispo de la capital francesa—, podemos recibir la gracia de un corazón firme y sin odio. Que la moderación, la templanza y el dominio de los que todos han dado prueba hasta el momento se confirmen en las semanas y en los meses próximos. Que las personas no se dejen abandonar al pánico o al odio. Pidamos la gracia de ser artesanos de paz. No debemos nunca dejar de esperar en la paz, si se construye la justicia».

El Consejo francés del culto musulmán (Cfcm) condenó, durante la noche de ayer, «con el mayor vigor estos ataques odiosos y abyectos». La organización, dirigida por Anotar Kbibech, «expresa su profunda compasión a las familias de las numerosas víctimas y desea una pronta curación a los heridos». El Cfcm invitó a los musulmanes franceses a «rezar para que Francia pueda afrontar esta terrible prueba con calma y dignidad». Un comunicado del mismo tono fue publicado por la Gran mezquita de París, representada por Dalil Boubakeur, quien deploró «con la fuerza más grande esta terrible oleada homicida de atentados terroristas».

El terrorismo ciego, escribe la Federación de las organizaciones islámicas en Europa, «demuestra una vez más su rostro asesino que siembra miedo y terror entre las poblaciones»; por su parte, la Unión de las mezquitas de Francia (Umf) hace un llamado a los musulmanes del país para que «eleven oraciones por la protección de nuestra nación y de nuestros compatriotas». La Unión de organizaciones islámicas de Francia (Uoif) declaró estar «horrorizada y shockeada por estos ataques infames que siembran el caos y el miedo», además de expresar «plena comunión con la nación», sumándose al «dolor de los familiares de las víctimas, así como a todo el pueblo francés: «En una prueba semejante, solamente la unidad permitirá vencer a este terrorismo bárbaro».

FUENTE CATHOLIC.NET

¿Taurino y católico?

En 1567, el Papa Pío V publicaba la bula “De salutis gregi Dominici”, en la que se establecía la excomunión a todo aquél que participase en corridas o actos donde los toros sufran algún daño. Actualmente la Iglesia (y aquellos que dicen llamarse católicos) no actúan con arreglo a lo publicado por Pío V, aunque ya lo dejó muy claro en el momento de su redacción: Dejamos sin efecto y anulamos, y decretamos y declaramos que se consideren perpetuamente revocadas, nulas e irritas todas las obligaciones, juramentos y votos que hasta ahora se hayan hecho o vayan a hacerse en adelante

1 de noviembre de 1567.

EXCOMUNIÓN A PERPETUIDAD

Pío, obispo, siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria.

Pensando con solicitud en la salvación de la grey del Señor, confiada a nuestro cuidado por disposición divina, como estamos obligados a ello por imperativo de nuestro ministerio pastoral, nos afanamos incesantemente en apartar a todos los fieles de dicha grey de los peligros inminentes del cuerpo, así como de la ruina del alma.

1. En verdad, aunque el detestable uso del duelo, introducido, por el diablo para conseguir con la muerte cruenta del cuerpo la ruina, también, del alma, haya sido prohibido por decreto del concilio de Trento, sin embargo todavía en muchas ciudades y en muchísimos lugares no cesan las luchas con toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de su fuerza y de su audacia, lo cual acarrea con frecuencia incluso muertes humanas, mutilación de miembros y peligro para el alma.

2. Por lo tanto, Nos, considerando que estos espectáculos en los que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir estos espectáculos cruentos y vergonzosos, no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo Ipso facto, que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se les designe o cualquiera que sea la comunidad o el estado, permitan la celebración de estos espectáculos en los que se corren toros y otras fieras en sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo. Prohibimos, asimismo, que los soldados y cualesquiera otras personas osen enfrentarse con toros y otras fieras en los citados espectáculos, sea a pie o a caballo.

3. Y si alguno de ellos muriere allí, no se le dé sepultura eclesiástica.

4. Del mismo modo, prohibimos bajo pena de excomunión que los clérigos tanto regulares como seculares que tengan un beneficio eclesiástico o hayan recibido órdenes sagradas tomen parte en estos espectáculos.

5. Dejamos sin efecto y anulamos, y decretamos y declaramos que se consideren perpetuamente revocadas, nulas e irritas todas las obligaciones, juramentos y votos que hasta ahora se hayan hecho o vayan a hacerse en adelante, lo cual queda prohibido, por cualquier persona, colectividad o colegio sobre tales corridas de toros aunque sean, como ellos erróneamente piensan, en honor de los santos o de alguna solemnidad y festividad de la iglesia, que deben celebrarse y venerarse con alabanzas divinas, alegría espiritual y obras piadosas, y no con esta clase de diversiones.

6. Mandamos a todos los príncipes, condes y barones feudatarios de la Santa Iglesia Romana, bajo pena de privación de los feudos concedidos por la misma Iglesia Romana, y exhortamos en el Señor y mandamos en virtud de santa obediencia a los demás príncipes cristianos y a los señores de las tierras, de los que hemos hecho mención, que, en honor y reverencia al nombre del Señor, hagan cumplir escrupulosamente en sus dominios y tierras todo lo que arriba hemos ordenado y serán abundantemente recompensados por el mismo Dios por tan buena obra.

7. A todos nuestros hermanos patriarcas, primados, arzobispos y obispos y a otros ordinarios locales en virtud de santa obediencia, apelando al juicio divino y a la amenaza de la maldición eterna, que hagan publicar suficientemente nuestro escrito en las ciudades y diócesis propias y cuiden de que se cumplan, incluso bajo penas y censuras eclesiásticas, lo que arriba hemos ordenado.

8. Sin que pueda aducirse en contra cualesquiera constituciones u ordenamientos apostólicos y exenciones, privilegios, indultos, facultades y cartas apostólicas concedidas, aprobadas e innovadas por iniciativa propia o de cualquier otra manera a cualesquiera personas, de cualquier rango y condición, bajo cualquier tenor y forma y con cualesquiera cláusulas, incluso derogatorias de derogatorias, y con otras cláusulas más eficaces e inusuales, así como también otros decretos invalidantes, en general o en casos particulares y, teniendo por reproducido el contenido de todos esos documentos mediante el presente escrito, especial y expresamente los derogamos, lo mismo que cualquier otro documento que se oponga.

9. Queremos que el presente escrito se haga público en la forma acostumbrada en nuestra Cancillería Apostólica y se cuente entre las constituciones que estarán vigentes perpetuamente y que se otorgue a sus copias, incluso impresas, firmadas por notario público y refrendadas con el sello de algún prelado, exactamente la misma autoridad que se otorgaría al presente escrito si fuera exhibido y presentado. Por tanto, absolutamente a nadie etc.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 1 de noviembre del año 1567 de la Encarnación del Señor, en las Calendas de Noviembre, segundo año de nuestro pontificado.

De salutis gregi Dominici

Documento elaborado por el Papa Pío V que recoge la excomulgación permanente para aquellos que apoyen o participen en las torturas/corridas de toros.

 1 de noviembre de 1567

EXCOMUNIÓN A PERPETUIDAD

Pío, obispo, siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria.

Pensando con solicitud en la salvación de la grey del Señor, confiada a nuestro cuidado por disposición divina, como estamos obligados a ello por imperativo de nuestro ministerio pastoral, nos afanamos incesantemente en apartar a todos los fieles de dicha grey de los peligros inminentes del cuerpo, así como de la ruina del alma.

1. En verdad, aunque el detestable uso del duelo, introducido, por el diablo para conseguir con la muerte cruenta del cuerpo la ruina, también, del alma, haya sido prohibido por decreto del concilio de Trento, sin embargo todavía en muchas ciudades y en muchísimos lugares no cesan las luchas con toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de su fuerza y de su audacia, lo cual acarrea con frecuencia incluso muertes humanas, mutilación de miembros y peligro para el alma.

2. Por lo tanto, Nos, considerando que estos espectáculos en los que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir estos espectáculos cruentos y vergonzosos, no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo Ipso facto, que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se les designe o cualquiera que sea la comunidad o el estado, permitan la celebración de estos espectáculos en los que se corren toros y otras fieras en sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo. Prohibimos, asimismo, que los soldados y cualesquiera otras personas osen enfrentarse con toros y otras fieras en los citados espectáculos, sea a pie o a caballo.

3. Y si alguno de ellos muriere allí, no se le dé sepultura eclesiástica.

4. Del mismo modo, prohibimos bajo pena de excomunión que los clérigos tanto regulares como seculares que tengan un beneficio eclesiástico o hayan recibido órdenes sagradas tomen parte en estos espectáculos.

5. Dejamos sin efecto y anulamos, y decretamos y declaramos que se consideren perpetuamente revocadas, nulas e irritas todas las obligaciones, juramentos y votos que hasta ahora se hayan hecho o vayan a hacerse en adelante, lo cual queda prohibido, por cualquier persona, colectividad o colegio sobre tales corridas de toros aunque sean, como ellos erróneamente piensan, en honor de los santos o de alguna solemnidad y festividad de la iglesia, que deben celebrarse y venerarse con alabanzas divinas, alegría espiritual y obras piadosas, y no con esta clase de diversiones.

6. Mandamos a todos los príncipes, condes y barones feudatarios de la Santa Iglesia Romana, bajo pena de privación de los feudos concedidos por la misma Iglesia Romana, y exhortamos en el Señor y mandamos en virtud de santa obediencia a los demás príncipes cristianos y a los señores de las tierras, de los que hemos hecho mención, que, en honor y reverencia al nombre del Señor, hagan cumplir escrupulosamente en sus dominios y tierras todo lo que arriba hemos ordenado y serán abundantemente recompensados por el mismo Dios por tan buena obra.

7. A todos nuestros hermanos patriarcas, primados, arzobispos y obispos y a otros ordinarios locales en virtud de santa obediencia, apelando al juicio divino y a la amenaza de la maldición eterna, que hagan publicar suficientemente nuestro escrito en las ciudades y diócesis propias y cuiden de que se cumplan, incluso bajo penas y censuras eclesiásticas, lo que arriba hemos ordenado.

8. Sin que pueda aducirse en contra cualesquiera constituciones u ordenamientos apostólicos y exenciones, privilegios, indultos, facultades y cartas apostólicas concedidas, aprobadas e innovadas por iniciativa propia o de cualquier otra manera a cualesquiera personas, de cualquier rango y condición, bajo cualquier tenor y forma y con cualesquiera cláusulas, incluso derogatorias de derogatorias, y con otras cláusulas más eficaces e inusuales, así como también otros decretos invalidantes, en general o en casos particulares y, teniendo por reproducido el contenido de todos esos documentos mediante el presente escrito, especial y expresamente los derogamos, lo mismo que cualquier otro documento que se oponga.

9. Queremos que el presente escrito se haga público en la forma acostumbrada en nuestra Cancillería Apostólica y se cuente entre las constituciones que estarán vigentes perpetuamente y que se otorgue a sus copias, incluso impresas, firmadas por notario público y refrendadas con el sello de algún prelado, exactamente la misma autoridad que se otorgaría al presente escrito si fuera exhibido y presentado. Por tanto, absolutamente a nadie etc.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 1 de noviembre del año 1567 de la Encarnación del Señor, en las Calendas de Noviembre, segundo año de nuestro pontificado.

Este texto, de carácter perpetuo y que no podrá nunca ser modificado recoge varios puntos interesantes de conocer, tales como la inmediata excomulgación de aquellas personas que participen en un evento en que se torture a un toro, siendo estos espectáculos cruentos y vergonzosos, no de hombres. Además, en el caso de que una de estas personas falleciese víctima del animal no podría recibir sepultura eclesiástica.

Este mandato a su vez, habla de la prohibición de la celebración de espectáculos de esta índole bajo la justificación de hacerlo en honor a la festividad de un santo, ya que para ello existen otras muchas formas de rendir tributo.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes es el número ocho, en él se recoge lo siguiente:

“Sin que pueda aducirse en contra cualesquiera constituciones u ordenamientos apostólicos y exenciones, privilegios, indultos, facultades y cartas apostólicas concedidas, aprobadas e innovadas por iniciativa propia o de cualquier otra manera a cualesquiera personas, de cualquier rango y condición, bajo cualquier tenor y forma y con cualesquiera cláusulas, incluso derogatorias de derogatorias, y con otras cláusulas más eficaces e inusuales, así como también otros decretos invalidantes, en general o en casos particulares y, teniendo por reproducido el contenido de todos esos documentos mediante el presente escrito, especial y expresamente los derogamos, lo mismo que cualquier otro documento que se oponga.”

En este fragmento, el Santo Padre viene a decirnos que una vez se haya consumado la participación – bien activa o pasiva –  en un acto así, no habrá forma, ni burocrática ni divina de redimirse de ello.

A día de hoy (y desde hace ya muchísimos años) la Iglesia – o al menos la española – no cumple lo establecido en el 1567, es más, años después, y debido a la presión ejercida por Felipe II, el papa Gregorio XII, en la bula “Nuper Siquidem” volvía a aceptar las matanzas de toros. Aún asi, y aunque forma física o política esto no se lleve a término, de forma divina aún continúa vigente.