Las enseñanzas de la calle

Hay una expresión que viene a decir que “la realidad siempre supera a la ficción” y en este caso no podía ser más certera.

Estoy hablando del intento de homicidio de un sintecho en la Estación de Guaguas de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria. Suena fuerte, lo sé, pero los hechos no dejan lugar a dudas sobre la crueldad que envuelve el asunto.

Sucedió en el pasado día 10 de mayo, en uno de los principales núcleos del transporte interurbano en la isla, lugar por el que a diario pasan miles de personas; a estudiar, a trabajar, de ocio… pero que por las noches queda inmerso en la más absoluta soledad y con ella hace acto de presencia una buena amiga, la impunidad, aunque no del todo en este caso.

En horas de la madrugada, nuestro protagonista, Jerónimo, se encontraba durmiendo en una de las escaleras de acceso al intercambiador, tapado con una cortina de baño a modo de manta, como si no fuese ya suficientemente terrible tener que vivir en la calle como para también hacerlo en esas condiciones.

Fue entonces cuando dos individuos, uno de ellos ya en prisión provisional, presumiblemente prendieron fuego al útil con el que mitigar el frío de la noche. Afortunadamente, en esta historia no hay solo villanos sino también un héroe, un vigilante de seguridad de la propia estación que, alertado por uno de los presuntos autores del hecho acudió hasta el lugar de los hechos y pudo sofocar las llamas, sin que Jerónimo resultase afectado.

Entre septiembre y mayo, suelo usar la Estación de San Telmo entre 2 y 4 veces al día, algunos días hasta 5. Podría decirse que conozco hasta el más íntimo entresijo de la instalación, y nunca me había cruzado con él. De mi condición de persona observadora deduzco que nunca había estado establecido por allí, puesto que de ser así nos habríamos cruzado en alguna ocasión. Aun así, leo que ya son varios los años que lleva pernoctando en la Estación, en cualquier caso, nunca había tenido la suerte de cruzarme con él hasta hoy.

Si, la suerte. Lo digo porque en esta sociedad, gravemente enferma de vanidad, solo se considera a quien tiene un título universitario, a quien es exitoso, a quien tiene dinero, a quien es alguien – expresión, por cierto, con un asombroso nivel de ridiculez, bajo mi óptica – pero se olvida que hay personas que no pueden enseñarnos la paradoja del ahorro de Keynes, ni llevarnos al lugar más caro de la zona, pero si pueden hacernos creer como personas, hacernos reflexionar, ver las cosas de otra forma. Ese tipo de personas, querido lector, no precisan de dinero, ni formación ni siquiera voluntad de hacerlo, tan sólo se valen de una buena dosis de experiencia vital.

Y ahí estaba hoy, sentado en los mismos escalones con los que van a dar sus huesos cada noche, charlando con varias personas mientras apuraba un café con leche en un vaso de plástico, de máquina, seguramente. ¿Cuál es la lección por aprender? Muy sencilla, que, aunque en la vida se nos crucen desaprensivos, personas desagradables que tan sólo buscan nuestro mal, no hay que doblegarse ante ellas, no hay que rendirse ante un burdo chantaje que se disfraza de gamberrismo e inadaptación. No hay que rendirse ante nada. Y para esto no ha hecho falta un título en psicología, tan sólo algunos años en las duras calles.

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Smile.ong, Afrocanarias-Diakhase y Kutembea na Tanzania, beneficiarias del @Bioagaete 2017

El festival Bio@gaete Cultural Solidario, que en su séptima edición de 2017 se celebrará los días 17, 18, 19 y 20 de agosto en la Villa de Agaete, destinará los beneficios del evento a las asociaciones Smile.ong, Afrocanarias-Diakhase y Kutembea na Tanzania, tres entidades que apuestan por la educación y la atención especializada como la vía para el cambio y transformación de las realidades sociales, tal y como ha informado la asociación impulsora del mismo.

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Al mismo tiempo, la asociación destinará, a partir de este año, una parte de las aportaciones recibidas durante el festival a paliar las necesidades materiales de las y los estudiantes del municipio de Agaete, las cuales se han acentuado con la mermada inversión en educación de los últimos años. La decisión se basa en la preocupante realidad del municipio como son el alto porcentaje de desempleo, baja cualificación profesional, escasa motivación para emprender y el alto índice de abandono escolar.

Por ello, la asociación Bio@gaete Cultural Solidario asume de esta manera su compromiso en favor del desarrollo de la comunidad y el entorno en el que se inserta su actividad social.

El Festival Bio@gaete Cultural Solidario es el mayor evento anual celebrado por la Asociación Sociocultural Bio@gaete Cultural Solidario, constituyendo su principal vehículo de trabajo para el cumplimiento de sus objetivos. Incluye actividades centradas en sus diferentes ámbitos de actuación con la finalidad de sensibilizar y apoyar causas medioambientales, culturales, deportivas y sociales.

Las entidades sociales beneficiarias y sus proyectos. Los beneficios que se obtengan del evento se distribuirán entre los proyectos educativos que desarrollan las tres entidades seleccionadas; un hecho histórico para esta joven organización que, en pocos años, se ha perfilado como una referencia en el mundo de la solidaridad y la sostenibilidad medioambiental.

Smile.ong es una organización canaria que busca el cambio y modernización de la educación actual en los centros educativos. Uno de sus grandes aportes está en la prevención y erradicación de las expulsiones como “medida educativa”, cuando un estudiante comete faltas de conducta.

Además, fomenta la formación cultural y educativa a niños, niñas y jóvenes para suplir sus necesidades tanto en el ámbito social, como familiar, personal, laboral y de tiempo libre. Para conseguirlo, brinda asesoramiento legal a diferentes colectivos en riesgo o en exclusión social, atención psico-social a personas víctimas de discriminación o vulnerabilidad, entre otras actuaciones.

El proyecto “Rehabilitación y acondicionamiento de la escuela de Guacc Gueye”, ubicado en una zona rural del departamento de Bambey, en la República de Senegal, beneficiará a más de cien niños y niñas que viven en situación de extrema pobreza y no disponen de las condiciones básicas para su escolarización y acceso a la educación. A través de la Asociación Intercultural Afrocanarias- Diakhase se canalizará la ayuda para arreglar la infraestructura de la escuela (techo, suelo, instalación de ventanas y pintura).

Que los niños y niñas del lugar puedan acceder a una escuela, significa para ellos la única oportunidad de aprender a leer y escribir, de adquirir los mínimos conocimientos para el desarrollo de sus vidas de personas adultas; de evitar ser explotados laboralmente desde temprana edad y el analfabetismo y sus consecuencias y la falta de oportunidades laborales en el futuro.

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De apariencias y engaños

Desconozco la hora del día en que estarás leyendo ésta líneas, querido lector. En mi caso, las escribo cuando son las 23:07 horas del jueves 4 de mayo de 2017. Reconozco que el recuerdo de ésta historia me ha sacado de la cama, porque, como dicen “No dejes para mañana lo que que puedes hacer hoy” aunque a éste hoy le queden apenas 54 minutos. 

Hay otra consabida frase que dice eso de “las apariencias engañan” siempre lo había escuchado y ahora he descubierto que es muy certera.

Esta mañana, me encontraba en un centro de salud cualquiera, por un motivo cualquiera, eso es lo menos relevante en la historia. A la vacía sala de espera – algo extraño en la sanidad pública, pero era así – llegan dos mujeres, madre e hija. Guiado por unos tópicos absurdos, con los cuales en éste momento me arrepiento de haber comulgado, rápidamente advierto de lo extraño de ellas. De lo marginal, vamos a ser claros. Comenzamos una conversación. No tardo mucho en darme cuenta de lo que equivocado que estaba al realizar mi valoración a primera vista. La madre me cuenta como impone a sus hijos el respeto a los demás, especialmente a los profesores en los centros educativos, porque hay que ser educado. 

En la conversación sale una realidad tan dolorosa como extendida; varios de sus hijos quieren estudiar, pero uno de ellos tiene que conformarse con un ciclo formativo, pues la situación económica familiar no es la más idónea y el escaso dinero de las becas se entrega a la familia para poder hacer frente a los pagos. El otro, también tiene voluntad, pero tuvo que volver a cursar un determinado curso, pues no pudo hacer frente al elevado desembolso que supone pagar los manuales de estudio.

Si ya me encontraba gratamente sorprendido, la continuación no es para menos. Ella me dice que debería leerse más y que a ella le encanta. En su momento, sacaba libros de la biblioteca y tenía que conformarse con ediciones de bolsillo que le dejaba un familiar, pues tampoco podía hacer frente a más. En éste punto de la conversación, tengo una sensación de esperanza y otra de desencanto, a la vez. Esperanza por ver el empeño en buscar algo que leer, pese a una situación adversa, en estudiar con el grave hándicap de no tener recursos. Desencanto por que ésto aún suceda en nuestro siglo.

Para reflexionar. Fue tal el impacto que generó en mi aquella conversación que, pese a las horas, no quería dejar pasar éste día y que, en el momento de ponerme ante el teclado de hayan perdido ya matices de aquella inesperada charla que se convirtió en motivadora casi sin pretenderlo. Para reflexionar sobre la valía de muchos que se ven limitados no por sus ganas o sus aptitudes sino por su posición económica. Para reflexionar sobre la fuerza de voluntad y de aquella otra frase que dice que “el que quiere, puede”.

Antes de abandonar el recinto volvemos a cruzarnos. Se marchan. Al tiempo que me estrecha la mano, la madre me confiesa que ha sido un placer conocerme. Yo, quizá por lo avergonzado que me encontraba al haberme dejado llevar por la primera impresión y haber hecho un muy injusto juicio de valor antes de tiempo, o quizá por no haber sabido dar una oportunidad a aquellas mujeres, no dije mucho más, pero la realidad es que el placer y el honor fue mío.

Los autobuses de Guaguas Municipales

En varias ocasiones he criticado la progresiva pérdida de la identidad de nuestra habla (el habla canaria) en pos del establecimiento de una terminología más propia de otras zonas del país. No me refiero tan sólo a que ni siquiera sepamos como se llama nuestra isla o que queramos corregir a aquel que la llama “Las Palmas” diciéndole que no, que se llama “Gran Canarias” si, con “s” final.

No, me refiero también al uso de palabras que no se encontraban en nuestro acervo lingüistico, tal como el generalizado uso del “vosotros”, el empleo del pretérito perfecto compuesto en vez del pretérito indefinido “Hoy he visto una película” en vez de “Hoy ví una película o bien el uso o la normalización del empleo de la palabra “autobús” o “bus” para referir “guagua”.

Más de una vez, por motivos que ahora no vienen al caso, he tenido la ocasión de tratar directamente con empresas de transporte discrecional las cuales me han hablado de “el bus”. Si, si, tal cual lo leen, claro que tampoco me extraña cuando las empresas se llaman ” X bus” o “Autobuses X”.

No obstante, la cuestión viene por la circunstancia de que Guaguas Municipales, la empresa municipal de transportes de Las Palmas de Gran Canaria lucía desde, al menos el pasado 17 de febrero, un vinilo en diferentes unidades con un “Tu publicidad en autobuses” insertado por la empresa adjudicataria del servicio.

Lo curioso de la historia no es que se emplease el término “autobuses” en vez de “guaguas” – que también, sino el hecho de que durante casi un mes varias GUAGUAS estuviesen circulando por la ciudad sin nadie darse cuenta, porque, como testimonia el diario Canarias 7 en su edición de hoy, el personal de la empresa no se dió cuenta de éste detalle en el momento de la colocación, sino que tuvo que hacerlo la ciudadanía cuando comenzaron a circular en la calle.

Esa misma ciudadanía que, tras la publicación de una disculpa en Twitter por parte de Guaguas Municipales, dicen que no, que no pasa nada, que usar “autobús” está bien. Si, por supuesto que está bien, nadie ha dicho lo contrario, pero también está bien “New York” y decimos “Nueva York”, ¿O no?

Si les digo la verdad, a tenor de lo comentado en la introducción a éste comentario, no me extraña en absoluto, y es más, a éste paso le auguro un triste futuro a nuestro léxico.

Plan de Movilidad Sostenible y líneas de baja ocupación

En fechas pasadas, el Cabildo de Gran Canaria informaba de la futura y próxima puesta en funcionamiento del Plan de Movilidad Sostenible de Gran Canaria, con audiencia a todos las partes implicadas, incluidos los 21 ayuntamientos de la isla.

No es la primera ocasión – y de momento no hay visos de que vaya a ser la última – que hable sobre la red de transporte público, principalmente la guagua interurbana, en nuestra isla, no siempre exento de la dificultad de no saber por donde empezar a desgranar tamaño desastre.

En ésta ocasión, considero oportuno hablar, en primer lugar, sobre la rigidez de la red de actual de transporte interurbano. 

A poco que se conozca la isla y la red interurbana nos damos cuenta de que no ha sabido evolucionar al mismo ritmo que lo hacía la isla, anclándose en un sistema obsoleto por lo desaprovechado en algunas zonas.

Debido a las características de la geografía de nuestra isla es frecuente la existencia de núcleos poblacionales dispersos, alejados y con índices de densidad de población bastante bajos, lo cual hace imprescindible no solo la existencia de una red de transporte sino que éste sea eficaz.

¿Es así actualmente? Rotundamente no. Dicen que vale más una imagen que mil palabras y para muestra ésta publicación que hice en Twitter a final de 2016. 

En la red son frecuentes las líneas con muy baja ocupación, a modo de ejemplo, la 102, 124, 126, 220, 106 o la 107 contando todas ellas con incentivos al operador (GLOBAL Salcai Utinsa) a fin de compensar el déficit de explotación de las mismas, algo totalmente lógico (los incentivos, no el déficit), no obstante, lo que no llego a comprender es como se exigía en su momento que las expediciones de éstas líneas fuesen prestadas por guaguas de 34 plazas, ésto es, de 10 metros, el tramo intermedio entre los microbuses y las guaguas normales, de 12 metros.

¿Por qué es incomprensible? Por el simple hecho de que nunca se ocupan las 34 plazas, básicamente porque no hay población para tanto.

Afortunadamente, la lógica se ha impuesto y desde un tiempo a ésta parte, todas las líneas referidas con anterioridad, salvo la 124/126, cuentan en éste momento con microbuses de 24 y 18 asientos, según la línea, un gran paso pero no suficiente.

No es suficiente porque la ocupación media de éstas líneas (salvo en el caso de la 102, que analizaré con posterioridad) es de 5 o 6 personas, a excepción, claro ésta de épocas en las que, por diversos motivos existe un repunte. Pero entonces, ¿Quieres decir que no son necesarias éstas líneas? En absoluto, son imprescindibles para cohesionar todo el territorio de nuestra isla, pero no de la forma en que se explotan actualmente.

Hay otras zonas, igual de diseminadas y abruptas que han sabido encontrar un equilibrio entre las necesidad de la empresa y la de los viajeros: las paradas bajo demanda.

Hace algún tiempo, ya hablé de ellas, no obstante vuelvo a resumir en unas pocas líneas su funcionamiento. Determinadas líneas, debido a su bajo índice de ocupación disponen, como cualquier otra, de un horario predeterminado, no obstante, determinadas expediciones solo se realizan si hay pasajeros dispuesto a hacer uso de ellas. El ciudadano que desee coger la guagua a esa hora llamará a la empresa de transporte y le comunicará su intención de hacer uso del servicio, pasando la guagua por la correspondiente parada a la hora estipulada.

De ésta manera se puede ofrecer un abanico más amplio de servicios a los diferentes núcleos de población al tiempo que se evitan los trayectos en vacío.

¿Por qué no implantar un sistema así en Gran Canaria? Cierto es que, en su mayoría las zonas donde preferentemente se implantaría son áreas con residentes de edades muy avanzadas, pero la petición de servicios no tiene porque ser necesariamente complicada.

Para ello, además de hacerse vía telefónica podría instalarse en las paradas un sistema en el cual pudiese seleccionarse el día y la hora en la cual es necesario que la guagua recoja a viajeros, llegando éstos datos a la empresa concesionaria del servicio para que pueda planificar las diferentes expediciones que se realizarán o no cada día.

Lamentablemente, en el sistema de transporte actual de la isla ésto suena a ciencia ficción, no obstante, también podían emprenderse otro tipo de acciones como ampliar el servicio de taxi-guagua que ya se presta en algunas líneas a otras en las cuales su uso es esporádico y sus viajeros escasos. 

¿Se tomará en cuenta ésto en el nuevo Plan de Movilidad?¿Mejorará realmente la movilidad en la isla? Lo comentaremos.

La anónima labor de crear inspiración

Hay autores afamados, exitosos, que amasan su fortuna y la hacen cada día mayor. Piensan que pertenecen a una élite, un selecto club de intelectuales con buenas casas, buenos coches, formación…pero se equivocan.

El tiempo nos ha descubierto a personas simples, sencillas, que tan sólo tienen ese “don”. Esa capacidad de comunicar a través de la palabra, y, principalmente, de encontrar las palabras adecuadas. Algo que a lo que puede contribuir la formación, pero no crearlo. O se tiene o no se tiene. Y créanme, que ésto último a disgusto de muchos. 

No pocas veces hemos visto en la televisión o las redes sociales casos de esos que nos hacen sacar una sonrisa. Una persona pobre, sin hogar, que se cruza con alguna buena alma que le ayuda a descubrir una cualidad que hasta entonces permanecía guardada para sí

No había tenido ocasión – y ésta les aseguro que voy a recordarla algún tiempo – de cruzarme con ese tipo de personas; las del don. Pero ayer fue así.

Estaba desayunando en la cafetería de una gasolinera (me van a permitir omitir cualquier detalle de localización al respecto). Cuando al otro lado del cristal me fijé en él. Un señor entrado en años (y en canas), con barba, gafas de sol y una piel morena que empezaba a notar el paso de los años cual melocotón que empieza a mostrar que es apremiante su consumo. Zapatos negros, sucios, con velcro que ni tan siquiera estaba correctamente ajustado.

Sentado en una pequeña acera, oculto tras una moto y un cartel promocional de la estación de servicio guardaba a su lado una carpeta azul y una libreta verde. Escribía, con una letra digna de los más cultos de antaño en una segunda libreta. ‘Para Cuba’ era aquello que con tanto sosiego escribía. Dos versos, alzaba la vista, como si en aquél rincón encontrase la más honda de las inspiraciones, y continuaba escribiendo. 

Posiblemente esos versos no saldrán nunca del cuaderno. Posiblemente se trate de otro autor anónimo que nos dejará pasando inadvertido cuando se trata de un urdidor de historias, igual mucho mejor que algunos que se jactan de serlo y no ansían más que reconocimiento. En algunas ocasiones, y a la vista del nivel de pobreza, espiritual, de parte de la sociedad, casi que preferiría ser anónimo, pienso mientras me alejo de la cafetería, pensando porque no invité a un café a ese anónimo, y es que al fin y al cabo, no todos los días se tiene la oportunidad de tener en tu mesa a un genio. 

Hecho totalmente verídico acaecido en una gasolinera de Gran Canaria. Mi agradecimiento a esa persona anónima cuya inspiración me inspiró a construir éstas líneas.