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Tejeda, sin ambulancia

Tiene 103 km2 de extensión. Es más grande que Telde e incluso que Las Palmas de Gran Canaria pero se encuentra en la cumbre grancanaria y eso parece ser motivo para despreciarlo.

Me refiero al municipio de Tejeda, el cual ha visto como el Gobierno de Canarias, y concretamente Gestión de Servicios para la Salud y Seguridad en Canarias (GSC) les ha privado de la única ambulancia que tenía la localidad, en concierto con la Cruz Roja. A partir de ahora, Artenara y Tejeda tendrán que compartir una única ambulancia de soporte vital básico.

Según el responsable de GSC, en declaraciones en la Cadena Ser, se ha producido un redimensionamiento del servicio y las condiciones de acceso al servicio van a ser las mismas. No hace falta ser experto en ninguna materia de la rama de la seguridad y emergencias para darse cuenta de que eso no es así. 

Es algo evidente que el hecho de que una ambulancia asuma los servicios de dos municipios, que bien es cierto que no son de importancia en cuanto a población, ya que entre ambos apenas suman 4.000 habitantes pero si en su fragmentación territorial. Si por algo se caracteriza la cumbre de nuestra isla es por su carácter accidentado, lo cual implica la necesaria fragmentación de los municipios de la zona en pequeños núcleos poblacionales, en muchas ocasiones distantes de los cascos urbanos. Imaginen esa dificultad aplicada a la asistencia de una ambulancia, que parte desde Artenara y tiene que acudir hasta el lugar más recóndito de la geografía de Tejeda.

A ello, súmenle el hecho de que en éstos lugares hay una mayoría de población con una cierta edad – por el sencillo hecho de que muchos habitantes en edad laboral han tenido que emigrar a otras zonas en busca de un puesto de trabajo que no encuentran en su lugar de residencia – con las complicaciones y patologías que ello conlleva.

Súmenle además, el reciente reconocimiento a Tejeda como uno de los pueblos más bonitos de España, lo cual no hará más que atraer a turistas – los cuales ya visitaban el municipio, también es cierto -. ¿De que forma atraemos turistas a zonas rurales si no les podemos garantizar un servicio de atención sanitaria adecuado a la premura que una situación de urgencia requiere? Porque, queridos lectores – y continuando con los testimonios aportados en la Cadena Ser – en el caso de que un menor sufra una fractura de fémur, aún considerando la gravedad que ello supone, hay otras patologías en las que una atención inmediata no sólo es necesaria sino que también decisiva para salvar la vida del paciente o lamentar su fallecimiento.

Y todo ello poniéndonos en el mejor de los casos, que la ambulancia con base en Artenara no esté realizando un servicio mientras se reclama otro, ya que entonces, el tiempo de espera se demoraría hasta límites inaceptables, tanto si debe venir una ambulancia desde otro municipio como si se debe esperar a que la mencionada termine su servicio (de encontrarse realizando un traslado hasta Las Palmas de Gran Canaria, desde y hasta Tejeda o Artenara es una hora de carretera, dos ida y vuelta).

No crean que ésta es una situación aislada, ya en La Aldea de San Nicolás tienen el mismo problema cuando hay que trasladar a un paciente desde el municipio hasta Las Palmas de Gran Canaria y es que, al no disponer de ambulancia medicalizada, tiene que ser el facultativo del Punto de Atención Continuada quien acompañe al paciente hasta Agaete, donde espera la ambulancia medicalizada, para posteriormente volver a La Aldea. Varias horas sin médico en una población de casi 10.000 habitantes, pero que como los de Tejeda o Artenara han cometido un grave error, no vivir en la ciudad.

Por es así – de mal – como se planifican las cosas cuando se hacen desde Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife, sin pisar el terreno y saber las peculiaridades de cada zona. Cuando se hacen teniendo en cuenta el coste económico y no humano. Decía, en su entrevista el responsable de GSC que aunque no se vea una ambulancia en la puerta de la casa, no significa que no esté. Señor Rodriguez Neiza, lo importante no es que la ambulancia llegue, sino que lo haga a tiempo.

Señor Clavijo, ¿Por qué no destinar una ínfima parte (200.000€) de los millones de euros que el ejecutivo que preside va a recibir del IGTE a sufragar el mantenimiento de una ambulancia en Tejeda? 

Del lado…de la pantalla

Para empezar tengo que reconocer que soy bastante escéptico con el cine y las series hechas en Canarias. Las hay muy buenas, por supuesto, pero la gran mayoría se centran en nuestra en nuestra idiosincrasia, mostrando espectáculos lamentablemente exagerados sobre nuestro acento o nuestras costumbres, llegando a un extremo donde se deforma totalmente lo nuestro y se llega lo particular de determinados colectivos de las islas. Ese es el caso de ‘Del lado del verano’, película de la grancanaria Antonia San Juan, donde la actriz y directora hace una excelente crítica de parte de la sociedad canaria.

No es una película nueva, desde luego, el rodaje tuvo lugar en 2012, pero hasta ayer no la había visto. Reconozco que empecé a verla cuando la emitió Televisión Canaria, hace algún tiempo, pero ese mare magnum de tópicos con los que da comienzo me impidió continuar. Craso error.

La intención de San Juan con el film es más que correcta, mostrar esa parte de la sociedad canaria quizá anclada en el pasado, con escasa formación y de barrios populares. No obstante, la cantidad de tópicos y elementos a mostrar contrasta con la poca duración de la película, 100 minutos, lo que hace que no pueda calar en el espectador todo aquello que se pretendía, ya que apenas se da tregua para interiorizar un conflicto cuando aparece otro, y otro, y otro, teniendo muy poca conexión entre si en algunos casos.

Por el contrario, y como punto a favor, no cabe duda que se agradece su rodaje íntegro en Gran Canaria, con desarrollo de la acción principal en la calle Tobaldo Power, del barrio de Schamann, en Las Palmas de Gran Canaria y otras localizaciones dentro de la ciudad tal como el Complejo Materno-Insular, el Hiperdino de Rafael Cabrera, el cementerio de Vegueta (Cementerio de Las Palmas), La Puntilla en Las Canteras y otras tantas en zonas de la isla como Maspalomas o Puerto de Mogán. Cierto es que se hecha en falta una mayor importantancia de las localizaciones en la trama y no como forma de publicitar a empresas varias.

En definitiva, una excelente trama, en la que Antonia San Juan ha querido (y sabido) plasmar la forma de ser de parte de nuestra sociedad, en la que a buen seguro ella, como otros muchos, han vivido,  con el punto negativo de que su corta duración impide que los espectadores nos hagamos una idea de la dimensión que ésta tiene.